—Sé lo que parece —dijo ella, sentándose con una confianza que no sabía que tenía—. Pero si soy capaz de llegar a esta oficina a tiempo después de que el universo entero intentara detenerme, imagine lo que puedo hacer por su empresa cuando las cosas se pongan difíciles.

¿Te gustaría que de la historia o que exploremos algún desastre específico más para Eva?

Primero fue el ascensor bloqueado. Luego, el autobús que decidió pasar tres minutos antes de lo previsto, dejándola envuelta en una nube de humo diésel. Y finalmente, la lluvia. Una lluvia repentina, torrencial y personalizada que parecía seguirla solo a ella mientras buscaba un taxi inexistente.